Reflexiones geopolíticas de una emigrante blanca

Foto de Pascal Meier para el Aargauer Zeitung

En 2015, uno de los pocos edificios antiguos que quedan en mi pueblo suizo, un hotel/restaurante muy conocido situado en la carretera general, se convirtió en un centro para solicitantes de asilo. El dueño, un señor que fue alcalde por el SVP, que es un partido de derechas, en mi opinión más cerca de VOX que del PP, parece que ultimó los detalles del acuerdo por debajo de la mesa directamente con el cantón y a espaldas del ayuntamiento, coincidiendo con su jubilación. Es el negocio de los refugiados.

El Secretariado de Inmigración es el organismo que asigna el número de refugiados que cada cantón debe acoger. En este gráfico se ven los porcentajes: los más bajos corresponden a los cantones más ricos, que pueden permitirse el lujo de pagar multas considerables por negarse a recibirlos. Y lo hacen. El resto se arregla como puede: el gobierno y el cantón ayudan económicamente, pero nunca lo suficiente, así que son los ayuntamientos los que acaban pagando una gran parte de los gastos con nuestros impuestos. Conviene puntualizar que mi municipio tiene un 38% de extranjeros, en un país donde más de un cuarto de la población es extranjera.

Hace unos años, un gran porcentaje de los refugiados procedía de Eritrea, y la razón de su diáspora era el servicio militar obligatorio que, aunque en teoría debería durar 18 meses, en la práctica puede alargarse hasta 5 o 10 años, y se conocen casos de varias décadas (artículo en español). Aunque todos los ciudadanos, sin distinción de sexo, deben hacer la mili al acabar los estudios, aquí sólo se veían hombres. En 2018, Suiza decidió que el servicio militar obligatorio no era motivo de asilo, pero «La repatriación de los refugiados a menudo no es posible. Aunque un país puede negarse a aceptar a un refugiado, en la práctica Eritrea sólo acepta a los retornados voluntarios. Sin embargo, como casi nadie regresa voluntariamente por miedo a la represión, esta circunstancia impide la repatriación.»

Hoy en día, los países que cursan más solicitudes de asilo de refugiados extranjeros en Suiza (artículo en español) son, por orden: Afganistán, Turquía, Eritrea, Argelia, Burundi y Siria.

Las agresiones sexuales han subido, dicen los medios que debido al mayor número de gente, no necesariamente a la procedencia de los agresores. Y una mierda, digo yo. Porque nadie podrá convencerme nunca de que un hombre que viene de un país donde las mujeres son una mera pertenencia, como lo es el ganado, no va a ver a las mujeres del país de acogida de la misma manera. O peor: si en el país de origen las mujeres tienen que ir tapadas, puede que incluso piense que aquí es barra libre, porque van provocando. Añadamos a eso que las mujeres autóctonas no bajan la mirada cuando se les habla, lo tratan de tú a tú y no se doblegan ante la «condición superior» que le otorga la hombría.

Está claro que TODOS los violadores son hombres, pero no entiendo esa tendencia a querer esconder su nacionalidad. Me recuerda, de hecho, al engaño transgenerista de informar de las violaciones cometidas por travestis como perpetradas por mujeres. Quien comete los crímenes importa. Si vivo en un pueblo, y perdonadme el ramalazo de humor negro, donde se violaba lo normal, aunque sólo sea por temor al estigma social, y ahora hay una ola de abusos sexuales, no indagar en el porqué me parece peligrosísimo para las mujeres. Y el querer esconderlo, racismo a la inversa, porque me parece paternalista y condescendiente el intentar protegerlos de sí mismos. Flaco favor se nos está haciendo a las mujeres y a las niñas ese empeño en dar las noticias con filtro, porque se nos está quitando una forma de detectar el peligro y se nos está privando de una herramienta con la que protegernos: si voy a coger el tren, y un vagón está lleno de hombres que, por la apariencia, provienen de cierto país o cultura donde cometer abusos contra mujeres está a la orden del día y en otro vagón hay hombres de la zona, ¿cuál creéis que es más seguro para mí? ¿Y pensáis que una reluctancia a ser tachada de racista me va a hacer arriesgar mi vida?

El ejemplo del tren viene de que aquí los refugiados, además de tener todos los gastos pagados y de recibir una mensualidad, tienen también una tarjeta para usar el transporte público. Mi pueblo está al final de una línea de tren que va a la capital del cantón. Por la noche, hay grupos de solicitantes de asilo que hacen el trayecto en bucle, se sientan en un vagón con sus latas de cerveza, se ponen cómodos y se dedican a acosar a mujeres.

Yo no quiero una invasión de hombres, del país que sea. Menos aún, de hombres que no tienen nada que perder, porque no hay que ser un genio para darse cuenta de que el resultado de la suma de aburrimiento, hormonas, misoginia, sexo masculino y demasiado tiempo libre, es abusos a mujeres. Y si encima, esos hombres vienen de culturas donde no se respeta a las mujeres, me parece criminal que los gobiernos nos expongan a ellos.

Y es que los solicitantes de asilo no tienen derecho a trabajar en Suiza, hasta que no se les haya concedido la residencia o el estado de refugiado, lo que lleva un tiempo. A no ser que seas de Ucrania, porque hasta para eso hay niveles.

El caso de Ucrania no tiene nada que ver: la mayoría de las personas que pidieron asilo fueron mujeres y menores.  “No todos los refugiados ucranianos quieren quedarse en Suiza a largo plazo. Pero hay que hacer todo lo posible para dar trabajo a los que lo desean”, dijo la ministra de Justicia, Karin Keller-Sutter (artículo en español).

El año pasado The Herald publicó un artículo en el que los diputados escoceses, para poner un ejemplo práctico de lo mal que estaba el servicio nacional de salud en Escocia, contaban el caso de una refugiada ucraniana que, ante la larga espera a la que se enfrentaba para ver a un médico, se fue a Kiev a ver al suyo. Y yo, que soy una descreída, no podía dejar de pensar que, si una persona se va a un país en guerra a la consulta del médico, igual es que esa guerra no es lo que nos cuentan.

Os dejo con una observación: TODAS las mujeres hispanohablantes a las que sigo en X apoyan a Palestina. TODAS las mujeres angloparlantes a las que sigo en X apoyan a Israel. A todas ellas las respeto y admiro por su feminismo, sentido del humor, humanidad y carácter. Y, sin embargo, están en bandos opuestos.

Feliz 2024. Espero que sea un año más seguro para las mujeres y la infancia.

Escribí una continuación a este artículo aquí: ¿Racismo o realismo? 

 

Refugiado bueno o malo: posición suiza a través de la historia – SWI swissinfo.ch

La agresión sexual alimenta el debate sobre los migrantes en el Tesino (nzz.ch)

Un joven de 26 años ataca a una mujer en la estación central de Zúrich y la hiere gravemente (watson.ch)

Presunta agresión sexual en el Aare cerca de Windisch AG – Blick

Un hombre se metió en el dormitorio de mujeres extrañas, ahora está siendo juzgado (nzz.ch)

Maltrató a su víctima: el violador debe abandonar Suiza (tagblatt.ch)

Rejected asylum seeker sentenced for raping Swiss student – SWI swissinfo.ch

Violación en grupo: ¿qué mucho tiene que ver este fenómeno con la migración? (archive.is)

The Violent Legacy of Conflict: Evidence on Asylum Seekers, Crime, and Public Policy in Switzerland

Federal election – Swiss government shifts right (lenews.ch)

Refugiados en Suiza: Cifras y desarrollo (datosmundial.com)

Refugiados de Eritrea: Cifras y desarrollo (datosmundial.com)

Asilo en Suiza – SWI swissinfo.ch

Cómo funciona el sistema suizo de asilo – SWI swissinfo.ch

Violación en grupo: ¿qué mucho tiene que ver este fenómeno con la migración? (archive.is)

Asyl und Sexualverbrechen: Tausende Frauen Opfer von Flüchtlingen (nzz.ch)

¿Cuáles son las razones?: Aumenta el número de agresiones sexuales por parte de solicitantes de asilo (blick.ch)

Sexueller Übergriff heizt im Tessin Debatte um Migranten an (nzz.ch)

Rejected asylum seeker sentenced for raping Swiss student – SWI swissinfo.ch

The Violent Legacy of Conflict: Evidence on Asylum Seekers, Crime, and Public Policy in Switzerland (unil.ch)

Reality Check: Are migrants driving crime in Germany? – BBC News

Parliamentary question | Sexual crimes committed by migrants | E-005044/2020 | European Parliament (europa.eu)

Ein Mann stieg ins Schlafzimmer fremder Frauen ein, jetzt steht er vor Gericht (nzz.ch)

Er malträtierte sein Opfer: Vergewaltiger muss Schweiz verlassen (tagblatt.ch)

Switzerland records 43% surge in asylum claims in first half of 2023 – SWI swissinfo.ch

 

 

 

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11 respuestas

  1. Me ha gustado mucho tu reflexión, sobre todo porque nos encontramos en un momento de «buenismo» en el que hay que ser políticamente correcta para que no te tachen de facha porque patatas.

    Siempre me haces pensar mucho, y aunque estoy de acuerdo en lo que expones, el ejemplo del tren me tiene dándole vueltas a la cabeza. Me subiría al vagón en el que hubiera hombres de la zona (no me escondo), sin embargo, no tengo claro si mi decisión sería racismo (todo es racismo, como todo es transfobia, así que ya no sé qué es racismo realmente) o un intento de autoprotección.
    Es decir, sé que ambos grupos, en tanto que hombres, me pueden violentar, pero pienso (quizá de manera errónea) que los hombres de la zona no me harán nada, y los extranjeros podrían hacerlo. Y justo esa idea no sé si viene porque en ambos países, las mujeres son tratadas (legalmente) diferente (¿es racista decirlo?). Aunque por otro lado, pienso que da igual, porque si quieren hacer algo (sea el grupo que sea), lo harán (al fin y al cabo, tanto los hombres autóctonos como los extranjeros están en el país y la ley será la misma en caso de agresión).

    No soy partidaria de esconder datos ante la violencia contra las mujeres, pero el hecho de elegir el «vagón nacional» me hace plantear de dónde viene mi decisión.

    En fin, gracias por tanto, me encanta leerte!

    1. Yo lo veo un poco como una ley de probabilidades: los hombres locales, aunque hombres, y, por lo tanto, susceptibles de violarnos, tienen familia, trabajos, amigos, lazos aquí, y quizá la única razón por la que no lo hagan es por la presión social, y porque aquí hay una cultura que dice que está mal y unas leyes que la respaldan (o no mucho, en fin). Si en la cultura del otro grupo la mujer está ahí para su uso y disfrute, y están viviendo en un país al que no les une nada y encima no tienen nada que perder, la elección para mí es obvia. No me la voy a jugar por quedar de cool e inclusiva. Y lo que me enfurece de todo esto es que eso es lo que pretenden que las niñas y las jóvenes hagan, que cierren los ojos a sus instintos en el nombre de ese buenismo estúpido.
      Muchas gracias por tus palabras, Sandra, te mando un abrazo.

    2. Eu também penso como vc, mas acho que realmente os que não têm mais nada a perder aumentam seu potencial de perigo às mulheres. A discussão é muito delicada porém muito frutífera. Te admiro por nao deixar escapar este detalhe sos nossos pontos de vista. Um abraço daqui do Brasil.

      1. Perdoa, Regina, estaba segura de que respondera ó teu comentario e me decato agora de que non.
        Muitas grazas pola mensaxe e un abrazo dende Suiza.

  2. Nuria-Salagre: Ya me caías bien cuando te leía en Twiter. De allí me echaron por decir que el sexo es binario, y ya no quise entrar porque X me cabrea aún más que aquel al que reemplaza.
    Te escribo para sorprederme por tu valentía al decir que si un hombre proviene de una cultura donde las mujeres son menos que el ganado y deben ir tapadas, cuando se muda a vivir en una sociedad donde las mujeres han peleado por sus derechos y avanzado un poco, este individuo va a pensar que una europea que le sonríe es, de hecho, una invitación sexual. Suele pensarse que decirlo es racista, xenófobo y pajas similares. Los países receptores, por obra y gracia de políticos ultracorruptos, han instlado en el imaginario colectivo la idea de que criticar las actitudes del migrante es facha a rabiar. El político ha cobrado en metálico y en especies por esa tarea. El extranjero delinque, y hay que darle palmaditas en la espalda. O tiene unas constumbres tan salvajes que no dejan vivir en paz, y no hay ni que decirlo. Es como si alguien viene a mi casa, invitado o no, a portarse mal. De una patada en el culo lo enviaría hasta el mar o la montaña, dependerá de hacia donde esté mirando en ese momento.
    La puta mentalidad es algo que no se cambia por haber hecho un viaje, en avión o en patera, o por haber modificado mínimamemnte la dieta.
    Agur, compañera. Sufro y disfruto leyéndote.

    1. Ay, Maribel, no sé ni qué decir. Gracias, para empezar. Llevaba un tiempo muy molesta con el tema, no puede ser que no podamos hablar libremente de lo que nos afecta, y nada nos afecta directamente tanto a las mujeres como la violencia sexual. Si esa violencia sexual viene de cierta parte de la población, ¿cómo puede ser que nosotras mismas nos autocensuremos? Y la coletilla de que «da igual de dónde venga, son todos hombres», me parece una trampa. Claro que no da igual, a los datos me remito.
      Lo publiqué pensando que me iban a caer por todos lados, pero me sorprendió la cantidad de mujeres que estaban de acuerdo y que se alegraron de poder hablar de ello. Así que me quedo con eso, y con la esperanza de que las que criticaron mi postura, un día se den cuenta de que no iba tan desencaminada, y que no es racismo decir la verdad. Como tampoco es transfobia.
      Te mando un abrazo cariñosísimo y te deseo un año lleno de verdades como puños. Y felicidad, mucha felicidad.

  3. Bravo, bravo y bravo !
    Tienes razón con que «racista» se está convirtiendo en el nuevo «tránsfobo», usado con la misma hipocresía desvergonzada. Igual que a la hora de comprar un bebé milagrosamente todos saben quién es mujer, en los colegios de los barrios acomododados si hay algún niño que no es blanco es porque es adoptado.

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