El origen del hashtag #EsUnPutoHombre

 

Blog de Salagre, #EsUnPutoHombre

Durante las vacaciones de Navidad, Ripley tuvo la fantástica idea de crear #OasisFeminista, que consistió en que todos los días, desde el 20 de diciembre al 6 de enero, una compañera diferente se encargó de abrir un espacio, donde sólo se dejaba participar a mujeres, para hablar de temas diferentes. Me metí en algunos a escuchar a ratos, y me parecieron maravillosos. El nivel de conocimientos, el sentido del humor. Fue estupendo ponerles voz a tantas mujeres que sigo en las redes y a las que admiro.

La compañera que iba a abrir espacio el 4 de enero tuvo que cancelar, y se sugirió que la substituyera yo. Las que me conocéis un poco sabréis que soy bastante tímida y me gusta más escuchar que hablar, pero a la vejez viruelas, y dije que sí. Lo peor que podía pasar era que hiciera el ridículo, y no sería la primera vez. Por si acaso, hice un espacio de prueba el día anterior para familiarizarme con el funcionamiento.

A sugerencia de otra compañera, decidí hablar de cómo salió el hashtag #EsUnPutoHombre, os dejo el enlace del espacio al final.

Como estaba segura de que ocurriría, no me dejaron sola ni un momento. Me arroparon desde el principio, me aconsejaron, llenaron los vacíos. Tengo la enorme fortuna de conocer, aunque a ninguna en persona, a tantas mujeres magníficas. Desde aquí, gracias a todas.

Blog de Salagre, Espacios

Podéis escuchar todos los espacios en este enlace.

Os dejo la introducción al mío, donde cuento cómo surgió #EsUnPutoHombre:


El hashtag #EsUnPutoHombre salió de la rabia y del hartazgo. Twitter me había cerrado ya dos cuentas por transfobia, la censura era increíble, la compañía estaba llena de transactivistas y las feministas teníamos que medir las palabras. 

Pero hete aquí que en 2022 Elon Musk compró Twitter y prometió defender la libertad de expresión. Me devolvieron las dos cuentas y empezamos todas a probar a hablar sin miedo.

Creé el hashtag #EsUnPutoHombre y su equivalente en inglés, #ThatsAFuckingMan, y los utilicé en solitario durante un tiempo. 

Y luego pasó lo del travesti en el Lidl de Málaga, y se me fue de las manos completamente.

La mayoría lo recordaréis, fue en junio del año pasado, cuando una trabajadora de un Lidl de Málaga se dirigió a un travesti como “caballero”. El hombre montó en cólera, le dijo que él de caballero nada, ¿no veía acaso lo que llevaba puesto?

La encargada parece haberse disculpado de inmediato, pero el travesti estaba más interesado en hacerse ver e intentar que la mujer perdiera su trabajo. Puso una reclamación, que firmó como Cristina, seguido de Manuel entre paréntesis, y procedió a salir en todos los medios de comunicación que pudo.

Resultó que el travesti en cuestión es el que lleva la asociación Trans Huellas, que dice luchar por las personas trans andaluzas y aprovechó la coyuntura para hacerse oír. 

Tuvo la desfachatez de pedir al Lidl que lo contrataran para educar al personal en cuestiones abecedario.

Y claro, a mí quien me importaba de esta historia, era la empleada del Lidl, que parece haber sufrido un ataque de ansiedad por la denuncia y que tenía que estar preocupada por perder su trabajo.

Y me enfadé. Me enfadé muchísimo. Publiqué un tuit enlazando a Lidl España para que vieran que las mujeres estábamos atentas a su reacción:

Y unos minutos más tarde, se me ocurrió pedir que lo hiciéramos viral:

Y madre mía, no me imaginaba la reacción.

Algunas criticaron el uso de «puto», y hasta cierto punto lo entiendo, pero fue completamente intencionado: buscaba algo impactante y obvio. Y podíamos decirlo. Ahora por fin podíamos decirlo. Fue como una liberación de la rabia.

Tengo mucho cuidado en no usar la palabra «puta» como adjetivo, estoy muy harta de que ciertas palabras signifiquen una cosa completamente diferente cuando les cambias el género, y siempre contra las mujeres. Un zorro es un hombre listo, una zorra es una mujer prostituida. Uso «putera» cuando lo necesito (que suele ser más de lo que debería, yo juro mucho), pero me pareció que ya era hora de cambiar un poco las tornas. 

Se hizo viral un día tras otro, tras otro. Una compañera que controlaba de analíticas y estadísticas se puso a rastrearlo y a informarnos, y los números eran increíbles. 

Era el reflejo del hartazgo de la gente. 

Año y medio más tarde, se sigue usando. 


Bonus track:

Hace unas semanas Pedro Vallín llamó sucnormales profundos (sic) a las que usamos el hashtag. 

Le respondí que había sido yo y que estaba muy orgullosa, y él contraatacó con la frase “tengo que revisar los cercados, se me cuelan alimañas”. Así que saqué el hashtag #TeamAlimaña y nos divertimos mucho aquel día a su costa.

Me gusta que les siga escociendo.


Aquí tenéis el espacio grabado. A partir del minuto 14.

 

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