De cuerpos humanos a identidades digitales: transgenerismo, transhumanismo y la 4 revolución industrial.

Traducción de @EnMantis para el blog. 

Mi charla se llama «De Cuerpos Humanos e Identidades Digitales» y trata sobre transgenerismo, transhumanismo y la cuarta revolución industrial. Pero primero quiero dar las gracias por acogerme, me siento honrada por la oportunidad de estar en este panel.

En esta charla quiero mostraros cómo están conectados transgenerismo y transhumanismo, de manera que ambos normalizan e institucionalizan la disociación del cuerpo, y cómo los dos tienen que ver con lo que se ha llamado cuarta revolución industrial.

Voy a empezar con una breve explicación del concepto de la cuarta revolución industrial y, después, mostraros cómo el transhumanismo encaja en ello, porque es en el contexto en el que el que hay que entender el transgenerismo y los supuestos subyacentes que se perpetúan bajo la identidad de género, específicamente cómo esta ideología prepara el camino para el transhumanismo.

(…) Cuando yo me encontré por primera vez con el transgenerismo en 2012, yo era una rafdem principiante y no entendía cómo nadie podría tomarse esto en serio. Me parecía un delirio en masa, pero ¿por qué era tan poderoso? En mi investigación sobre el dinero detrás del transgenerismo, gracias a Jennifer Bileck que trabaja muchísimo en esto, además del desarrollo tecnológico y científico alabado como la cuarta revolución industrial, pude ver todo el panorama y, de repente, todo cobró sentido. ¿Por qué un llamado movimiento de justicia social está amparado por corporaciones, gobiernos, ONGés además de por el mundo académico? Pues ésta es la razón.

Me quiero centrar en los supuestos subyacentes y las suposiciones básicas sobre el cuerpo, la mente y la conciencia en ambos transgenerismo y transhumanismo, y qué hace que estos dos conceptos están tan estrechamente unidos, para entender lo que continúan sacando a la luz y, quizá, ser capaces de una mejor conversación con mujeres de buena intención que se han lo han tragado (el transgenerismo). Si podemos explicarles hacia dónde va este mundo, hacia dónde va esta ideología, si se sigue hasta sus últimas consecuencias… Porque nadie quiere vivir aquí, nadie.

La cuarta revolución industrial se construye sobre las tres primeras: la invención del motor de vapor que llevó a la mecanización, urbanización, luego electricidad, producción en masa y, después, la tercera, con la aparición de ordenadores y la tecnología digital. Esta nueva revolución está de nuevo impulsada por el incremento de disponibilidad e interacción de tecnologías tales como la inteligencia artificial, internet de las cosas, vehículos autónomos, impresión 3D, nanotecnología, biotecnología, bioseguridad…Todo esto, no sólo llevará a la automatización completa o parcial de profesiones como abogacía, biblioteconomía, periodismo, sino también a una redefinición de lo que es ser humano a través de la neurotecnología y biotecnología. Al menos esto es lo que entusiastas de este desarrollo están clamando. Para ellos, muy pronto las vacas estarán diseñadas para producir en su leche un elemento de coagulación de la sangre de la que carecen los hemofílicos, y ya están diseñando genomas de cerdos con el objetivo de desarrollar órganos que sirvan para trasplante en humanos.

Así que las palabras clave aquí son conectividad y sistemas inteligentes, que significa que todo estará conectado a internet a través del internet de las cosas y el internet de los cuerpos y tendrá una identidad digital o un gemelo digital. ¿Qué es esto? Pues el internet de las cosas describe la idea de que objetos de la vida cotidiana estén conectados a internet y sean identificables por otros aparatos, como dispositivos telemédicos portátiles, coches, dispositivos de seguimiento en paquetería, incluso granjeros/as poniendo sensores en el campo para monitorizar la tierra…Básicamente, quieren poner sensores y programas en todos y, finalmente, presentar internet como la realidad virtual omnipresente. El internet de los cuerpos es una extensión del internet de las cosas y, básicamente, conecta el cuerpo humano a internet. Hay tres generaciones del internet de los cuerpos: dispositivos portátiles (para llevar encima) externos; internos, como los marcapasos; e integrados, donde la tecnología y el cuerpo humano están combinados. Una identidad digital es la colección completa de información generada por la presencia online de una persona, es básicamente tu identidad online y, en el contexto de la cuarta revolución industrial, cada persona necesitará una identidad digital, para poder interactuar con instituciones de toda clase. Los gemelos digitales son modelos de un objeto físico o un cuerpo, es como un clon digital.

Esto me lleva al transhumanismo, que la visión del transhumanismo es básicamente de biología sintética, el hombre controlando su evolución a través de bilogía artificial. Por ejemplo, microchips activos implantados, tatuajes inteligentes y organismos diseñados a medida a través del diseño artificial de ADN (de hecho, esto ya se está haciendo, se está investigando). Otros ejemplos son las copias de funciones mentales, cargar y descargar conciencia. Así lo transhumano es un híbrido de cuerpo humano fusionado con tecnología computacional o incluso personas que consisten enteramente en ser programas, o programas que se pueden entonces fusionar con un cuerpo humanos sintéticamente creado.

Con todos estos medios tecnológicos, las mujeres se quedarán obsoletas en términos de reproducción y la gestación se convierte en una mercancía. La idea que subyace de todas estas suposiciones, es que la conciencia reside completamente en el cerebro. Esto es una opinión compartida por muchos neurocientíficos y líderes pensadores del pasado y presente. Es la misma premisa que se expresa en el proverbio de Descartes “pienso, luego existo”. En esta visión, el cerebro es la esencia del yo. El cerebro es un patrón de detonadores neurológicos. Estos se pueden replicar en un programa y…Ahí lo tienes: el yo en un programa. Desde esta visión, el cuerpo es solo un sustrato y puede reemplazarse con programas y dispositivos tecnológicos. Por lo que, en la visión transhumanista, hay una unión de la máquina y la persona, y la mezcla resultante de biología y tecnología será capaz de hacer todo lo que el cerebro es capaz, pero mejor.

Estas ideas son, por supuesto, muy peligrosas, porque son una negligencia absoluta para la realidad del cuerpo. Tú no equipararías un cerebro por sí solo, fuera del cuerpo, con una persona. Así que no tiene ningún sentido sugerir que máquinas pueden ser humanos/as. Las máquinas no son corporales y la corporalidad es la fundación de quién y qué somos. Así que, borrando la realidad del cuerpo, te pierdes: tus sentimientos quedan explicados neurológicamente o “arreglados” farmacológicamente o ambos. El escritor Milan Kundera dijo una vez: “Pienso, luego existo, es la declaración de un intelectual que infravalora un dolor de muelas.” “Pienso, luego existo” es la declaración de un hombre intelectual que jamás ha tenido la experiencia de un calambre menstrual, y por descontado, de un parto.

En conclusión, el proyecto del transhumanismo que es posible gracias a la cuarta revolución industrial, lo que vemos aquí en todo su alarde, son las tendencias profundamente necrofílicas de la tecnocracia. En palabras de Mary Daly, una mecanización de la vida, una regresión robótica, la patología patriarcal. Así que me gustaría terminar esta primera parte de mi charla con un fragmento de un artículo del blog de Winter Oak, llamado “resiste la cuarta represión industrial” (…), que dice: “La cuarta represión industrial quiere tener control y beneficio de todo lo que existe en este mundo. El internet de las cosas tiene como meta crear una matriz de conectividad total de la cuál es el dueño. Tú, tu hogar, tu familia, tus amigos, tus relaciones y tus actividades, todo pertenece a la cuarta represión/revolución industrial. Para sus tecnócratas no eres más que otra pieza de carne desechable, una unidad entre millones, simplemente otro número en su hoja de balance de explotación. La cuarta represión industrial te seguirá y siempre sabrá dónde estás, lo que estás haciendo y con quién lo estás haciendo. Exige tu obediencia total. La cuarta represión industrial quiere reemplazar todo lo que es verdad y auténtico con sus réplicas, con una realidad que no es tanto virtual sino completamente falsa. Cuando la cuarta represión industrial demanda bioseguridad, se refiere a la seguridad de sus propios sistemas y control sobre la amenaza de la realidad biológica de la naturaleza, de la vida, de nosotras/os. La cuarta represión industrial emplea ejércitos enormes de mentirosos profesionales y tontos crédulos para expandir su propaganda y gritar “abuso” a cualquiera que se atreva a cuestionar sus falsedades instigando al miedo. La cuarta represión industrial es un culto a la muerte, que sueña con eliminar todo aquello que es natural, todo lo que es salvaje, todo lo que es libre.”

Y, ahora, me gustaría pasar al transgenerismo. EL transgenerismo es le caballo de Troya que nos une desde ahora con el transhumanismo. Las explicaciones del transgenerismo, como ya sabes, son normalmente intencionadamente confusas. Diría que fusionan y confunden sexo biológico con género. Todo tiene mucho más sentido cuando una intenta entender las asunciones que afianza semejante lenguaje, como también su objetivo que es disociarnos de nuestros cuerpos en preparación para el proyecto transhumanista. Martine Rothblatt, que es un transgenerista y transhumanista, muy rico y muy influyente, escribió un libro llamado “de transgénero a transhumano”, y hace muchas declaraciones confusas como esta, por ejemplo: “La naturaleza de una persona no tiene nada que ver con las gónadas. Las naturalezas son transgénero, el sexo está en última instancia en la mente y nuestras mentes son infinitamente únicas en identidad sexual. El único nuevo paradigma posible de identidad sexual es que las personas no son ni hembras ni machos, sino de género individual en un amplio continuum”.

Nótese que aquí el uso del término identidad sexual es una reminiscencia siniestra del ahora extendido término “identidad de género”. Pero, ¿qué quiere decir con esto? Quiere decir que son los mismos conceptos sexistas de naturaleza complementaria, a menudo llamados con el código femenino y masculino, pero en realidad significando sumisa y dominante o agresivo, ignorando décadas de crítica del feminismo radical a la visión tradicional patriarcal de que las mujeres son naturalmente sumisas, pasivas y cuidadoras y, como complementario, en las palabras de Sheila Jeffreys, a la dominación y agresividad de los hombres. Él (Martine Rothblatt) plantea que el nuevo feminismo que adopta ha descubierto, de hecho, la verdad, que es la misma mentira de siempre, es decir, que las personas tienen una naturaleza mental de género que es inherente y que no se relaciona con la anatomía física. En otras palabras, el cuerpo es irrelevante, lo que importa es la mente, el cerebro. La mente es donde la conciencia, el yo, el alma, la naturaleza de una persona se encuentran. A menudo dice en su libro que la mente es más profunda que la materia, así que lo que pasa aquí es un intento de reestructurar, en lugar de denominar, las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres que se manifiestan externamente como características sexuales primarias y secundarias. En esta reestructuración, se suponen que equivale a identidad sexual e identidad de género, y puesto que las identidades están en la mente y la mente es todo lo que importa, nuestra naturaleza de repente se reinterpreta con los mismos viejos estereotipos patriarcales. En otras palabras, deshazte de los cuerpos sexuados, pero quédate con la identidad de estereotipos de género.

¿Por qué? Porque este concepto de nuestra identidad mental siendo quien realmente somos, en lugar de nuestros cuerpos conscientes y sexuados es el puente a la realidad virtual transhumanista. Él (Rothblatt) y otros como él quieren que consintamos. Espera poder convencernos de consentir a que borren nuestros cuerpos sexuados a cambio de una identidad sexual estereotipada y digital. En sus propias palabras, es libertad. Libertad de género y libertad de forma.

Voy a dejar que lo veáis por vosotras mismas y voy a citarle con su propia actitud rastrera de abusón necrofílico: “Para ser transgénero, uno tiene que aceptar que tiene una identidad sexual única, que no puede ser alegremente expresada como estrictamente femenina o masculina. Requiere ser una expresión transgénero única. Y para ser un transhumano, uno tiene que estar dispuesto a aceptar que tiene una identidad personal única más allá de la carne o programa (software) y que esta identidad personal única sólo puede expresarse con una expresión transhumana única. Por lo tanto, para ser realmente felices, tenemos que ser transgénero y trashumamos, vivir en la realidad artificial, en el espacio virtual disociado de nuestro cuerpo consciente como un arcoíris de identidad de género.”

Esto es una fantasía, una fantasía de alguien que odia la vida y sin alma, que los sociópatas narcisistas que están al frente de estos movimientos e instituciones quieren que compartamos. Quieren que consintamos a ello, necesitan que consintamos a ello. No lo hagamos.

Esto de lo que he estado hablando, da mucho miedo, no he entrado en ello, pero hay un esfuerzo concertado para introducir esto en las Naciones Unidas y la Unión Europea a través de estrategias y leyes. Pero lo que quiero enfatizar realmente es que es tan importante para nosotras reírnos de la estupidez de estas fantasías, reírnos de ellas y sobre esto porque, si no, nos disociamos o nos congelamos en el miedo como respuesta…y estar desconectadas de nuestros cuerpos y reír…y reír tiene tantos beneficios para nuestros cuerpos y para los demás. Así que ríe.

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