Empatía asesina

Empatía asesina. Blog de Salagre

Otro año más vemos las ciudades europeas tomadas por hombres musulmanes el día de fin de año. Otro año más, hombres sin civilizar quemando coches, destrozando el mobiliario urbano y atacando a las fuerzas del orden.

Esto es Breda, Países Bajos, la mañana del 1 de enero

 

Hay vídeos de muchas ciudades europeas, podéis pinchar en los enlaces:

Florencia, Italia.

Estrasburgo. Francia: 1.173 vehículos incendiados (aumento del 19% respecto al año anterior), a pesar de un despliegue de 90.000 agentes y promesa de «tolerancia cero», y 505 detenciones. Incidentes en París, Lyon, Niza, Reims y Estrasburgo (donde se quemaron más de 100 coches).

Bruselas. Bélgica: ataques con fuegos artificiales a policías en Bruselas y Amberes, con numerosas detenciones.

Berlín. Frankfurt. Alemania: más de 400 detenciones, decenas de policías heridos por ataques con fuegos artificiales, 5 muertos en accidentes con pirotecnia en todo el país. Disturbios en otras ciudades como Hamburgo y Leipzig, con despliegue masivo de fuerzas antidisturbios.

Ámsterdam. Países Bajos: el Sindicato policial describió la violencia como «sin precedentes». Ataques con fuegos artificiales a policías y bomberos en múltiples ciudades (Ámsterdam, Róterdam, La Haya), 2 muertos por accidentes con pirotecnia, cientos de heridos y alrededor de 250 detenciones. Un incendio destruyó la histórica iglesia Vondelkerk en Ámsterdam.

Barcelona

Si habéis abierto los enlaces, os habréis dado cuenta de lo que no se ve: mujeres. Desde lo ocurrido la Nochevieja de 2015-2016 en Colonia, donde se registraron cientos de agresiones sexuales masivas, robos y violaciones, por parte de hombres con «apariencia árabe o norteafricana» y «subsahariana», las mujeres aprendieron que esa noche es mejor quedarse en casa.

Nuestras próceres desestimarán la evidencia, por ser los violentos de determinada procedencia y por ser las fuentes de los vídeos de cuentas con tufillo a derecha. Olvidarán convenientemente que las imágenes fueron grabadas por ciudadanos corrientes y que hay numerosos testigos. Una vez puestas las pruebas delante de sus narices, cuando ya no les queda más remedio que mirar, dirán lo de siempre «los españoles también lo hacen» y «not all muslims», porque no hay ciega más selectiva que una feminista woke.

Cuando estas nuestras promujeres y sus aliados ven que se alza la voz para denunciar a esos hombres específicos, sacan de luz de gas e intentan desviar la atención. Lo que se pone Rosalía les da mucho juego, o los vestidos transparentes de Jennifer López, porque atacar a mujeres para defender a violadores es muy feminista.

Cuando el violador es español, corren a Twitter a soltar con fruición ¿véis? ¡los nuestros también, los nuestros también!, en un intento de zasca desesperado y patético.

Ya bastante tenemos con lo que tenemos, 96 asesinatos machistas en 2025, según Feminicidio.net, sin importar toda la mierda machuna de otros continentes y de culturas donde la mujer vale menos que una cabra. Tienen hasta un nombre para las agresiones sexuales coordinadas, taharrush gamea, que se traduce como «acoso colectivo» o «juego colectivo de acoso», y describe agresiones sexuales grupales en espacios públicos, donde un grupo de hombres rodea a una mujer para manosearla, robarle o agredirla sexualmente, aprovechando el caos para buscar la impunidad. 

Esa basura humana es lo que quieren que acojamos en nuestras ciudades en nombre de la inclusión y la solidaridad. Quieren además que nos callemos cuando nos agreden, cuando destrozan nuestro patrimonio, cuando nos roban. Cuando nos violan.

Supongo que ellas viven en un mundo superior y paralelo y no se tratan con el populacho, o a lo mejor van por la vida con orejeras, como los asnos, para no ver lo que vemos todos. Quizá pertenecen a la escuela de «Si no me pasó a mí, no existe», también conocida como ombliguismo. O peor, lo ven, pero lo niegan por interés propio, por seguir en el candelero, por no perder relevancia, poder o votos, para vender libros, cursillos y pontificar en conferencias. Porque decir la verdad sólo trae problemas, y de eso huyen como de la peste.

Confunden el exhibicionismo moral con la bondad. No nos equivoquemos, esto va de ellas, no de los inmigrantes ilegales. Ellos sólo son el instrumento por el cual ellas demuestran su santidad y superioridad ética e intelectual.

Cometen el error de tomarnos por imbéciles, y eso les pasará factura.

Parte de la responsabilidad de los abusos sexuales y de otros delitos cometidos por esos hombres es de los políticos y las autoridades que les permiten estar aquí y de las ONGs que hacen de la inmigración ilegal un negocio. Pero también de toda esa gente tan desesperada por no ofender y evitar acusaciones de racismo que ponen antes el inexistente derecho de esos hombres a vivir donde les salga de los cojones que la seguridad de las mujeres y niñas.

Gad Saad, profesor de psicología evolutiva, acuñó el término «empatía suicida» para describir una forma hiperactiva y mal dirigida de empatía que impide tomar decisiones óptimas y racionales, llevando a consecuencias autodestructivas para individuos, sociedades o civilizaciones. Lo presenta como una «enfermedad» que infecta especialmente a Occidente, y que promueve inversiones morales como elevar el victimismo a virtud o rechazar el castigo como crueldad.

Sois muy libres de usar vuestra empatía suicida para poner el cuerpo; después de todo, sois vosotras las que defendéis a esos hombres. Pero ¿cómo os arrogáis el derecho a poner en riesgo a mis hermanas, a mis amigas, a sus hijas? ¿Cómo os atrevéis a hacernos chantaje emocional, a insultarnos, a hacernos luz de gas por oponernos a que nos pongáis en peligro?

Cuando esta empatía acaba en muerte, yo la llamo empatía asesina. Seréis cómplices.

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6 respuestas

  1. Hola Salagre,
    Te leo y se me salta el corazón. Gracias, de verdad, gracias del alma por poner palabras tan crudas y valientes a lo que nos quema por dentro. ❤️❤️
    Esa ‘empatía suicida’ que nos sacrifica a nosotras, las mujeres, mientras desvían con el típico ‘los nuestros también violan’, ‘los españoles también lo hacen’… ¡Basta ya! No hay derecho. Nos agreden, nos quitan la libertad de salir sin miedo, y encima nos hacen gaslighting para callarnos en nombre de no sé qué virtud moral. Me duele tanto, pero tu texto da una fuerza enorme: por fin alguien lo dice sin filtros, sin postureo, defendiendo a las mujeres de verdad, no a los agresores.
    Gracias por no tener miedo, por alzar la voz por nosotras, por nuestras amigas, por nuestras hermanas, por nuestras hijas. Ojalá cada vez seamos más las que nos neguemos a callar. Sigue así, por favor, porque palabras como las tuyas salvan vidas y nos recuerdan que no estamos solas.
    Un abrazo gigante y todo mi cariño Tocaya ❤️

    1. Querida tocaya, no sabes lo que te lo agradezco; a veces una se siente un poco el bicho raro, la que va siempre a contracorriente, pero es que no puedo evitar ver lo que veo, pensar en ello e intentar transmitirlo, por si a alguien le sirve de algo. Y lo que estoy viendo no me gusta nada, pero nada. No es suficiente con tener que lidiar con lo que tenemos aquí, sino que también nos echan encima la mierda de fuera… y encima nuestras propias compañeras nos insultan e intentan cancelarnos por no seguir sus mandatos a pies juntillas? Lo que me faltaba, pues va a ser que no.
      Lo peor de todo esto, a nivel personal, es que dejé de respetar a muchas mujeres, y eso me apena. Por contra, encontré unas cuantas que eran mucho más valientes de lo que ellas mismas creían.
      Te mando un abrazo cariñosísimo.

  2. Me gustaría tu análisis Salagre. Gracias por difundir con datos y seriedad lo que poca gente se atreve, pero tanto necesitamos. Las mujeres somos el territorio que a ningún tipo de poder supremo le importa pisotear, mancillar. No nos eliminarán del todo, porque igual que a las cabras también nos necesitan. No estamos a salvo en ningún imperio. Y sí, vivimos en una empatía suicida y asesina al mismo tiempo.
    Gracias por tu trabajo. Cuídate.

    1. Es muy decepcionante tener que decir esto de mujeres, que deberían ser mis compañeras. Pero está claro que no compartimos la forma de ver el feminismo: para mí siempre tendrá prioridad una mujer. Me parece una forma de autoodio, ese ver a hombres que consideran desfavorecidos como más necesitados de su activismo que las mujeres que son sus víctimas.
      Te agradezco mucho tus palabras, y te deseo un año lleno de paz.

  3. No podrías estar más de acuerdo contigo Salagre.
    Por eso me pasó muy poco por X y, te leo a ti y alguna compi más ,…. Pero no puedo más con el “ feminismo woke “ como bien lo describes .
    Estoy de acuerdo contigo. La llamada empatía suicida nombra muy bien esta empatía selectiva que siempre acaba sacrificando a las mismas: mujeres y niñas. No es compasión, es una coartada moral que sirve para justificar la inacción y exigirnos silencio y riesgo en nombre de una supuesta superioridad ética.

    Cuando denunciar la violencia resulta más ofensivo que ejercerla, la empatía deja de ser una virtud y se convierte en un mecanismo de gaslighting. Y cuando esa empatía impide poner límites y proteger, no es sólo suicida: es letal para otras. Nadie tiene derecho a imponernos ese peligro para sostener su propio relato moral
    White Lily

    1. Siento que nos están regalando a las mujeres a cambio de mantener su superioridad moral. Siento también que no nos escuchan o que, si lo hacen, no les importamos. Porque están enamoradas de la idea que tienen de sí mismas, y nosotras somos desechables e insignificantes.

      Se te echa de menos en X, me encanta cómo razonas y escribes. Un abrazo, Lily, y mi cariño.

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