¿Se ha convertido «progenitor DGIR» (Disforia de Género de Inicio Rápido) en una identidad?

Las historias de padres atrapados entre el complejo tecno-médico y sus hijos abducidos por el culto de género me han encogido el corazón hasta un punto al que nunca pensé que llegaría, tan fuerte es lo que siento por ellos. Pero al escuchar las críticas que la Youtuber Karen Davis hace al grupo de apoyo de padres GenSpect recientemente, y la virulencia que está recibiendo de los padres, comencé a notar que estas organizaciones ahora se están convirtiendo en un obstáculo para la acción política real que podría cambiar el panorama para los padres y para las mujeres cuyos derechos a incluso nombrarse a sí mismas están siendo rápidamente borrados.

La semana pasada, una madre de otra organización de padres, que está agrupada bajo el grupo GenSpect, escribió un artículo titulado It’s Strategy People!!, en apoyo de GenSpect. El grupo se llama Padres con verdades incómodas sobre lo Trans (PITT) y se encuentra en la plataforma de blogs Substack. El artículo fue una crítica a las activistas feministas que están promoviendo una línea de frente más dura que no capitula ante la ideología de género, y específicamente mandándole a Karen Davis, que critica a GenSpect, y a aquellos que se alinean con ella, un aviso: los padres no van a tolerar ninguna disidencia de su narrativa ni de las organizaciones que los protegen del público.

ROGD (DGIR en español), un acrónimo que significa Disforia de Género de Inicio Rápido, acuñado por Lisa Littman, médica y científica, describe un fenómeno social fulminante de niños que presentan disforia corporal relacionada con su sexo. En los últimos años, han aparecido en varios países muchas organizaciones que ayudan a los padres a manejar el DGIR de sus hijos.

4th Wave Now, fue una de las primeras organizaciones para personas que cuestionaban la medicalización de la juventud atípica de género, que fue fundada por un padre, y atrajo a otros padres de niños que reclamaban identidades sexuales especiales y que pedían intervenciones médicas serias. Siguiéndole los pasos, se formó TransgenderTrend, un grupo de padres, profesionales y académicos preocupados por la cantidad de niños diagnosticados con disforia de género. Las copias actuales de estas organizaciones y las que se encuentran hoy bajo el escrutinio de Karen Davis, son Gender Dysphoria Alliance y GenSpect.

Si bien estas organizaciones han sido útiles para hacer llegar información a los padres, apoyándolos cuando parecía que no había otro lugar al que acudir, se han convertido, para muchos de nosotros que estamos en el movimiento pro-realidad, en un ancla en la necesidad de poner fin a la mentira de que cualquiera transiciona, o que el cuerpo de cualquiera debe ser tratado como carne de experimento para una agenda corporativa para colonizar el sexo humano.

A medida que estas organizaciones crecen, a través de recaudaciones de fondos, la justificación de su existencia deberá consolidarse continuamente con la idea de que algunos niños deben ser medicalizados, que «transgénero» es algo real, lo que a su vez consolida el ataque a los derechos de las mujeres y a las mujeres que no se van a someter a este concepto. Estas organizaciones, se den cuenta o no, se están convirtiendo en parte de la industria del género, apoyando la medicalización de los niños, con moderación y al diablo con lo que les suceda a las mujeres en el proceso.

En respuesta a la publicación de PITT, varias activistas feministas (entre las que me incluyo), algunos padres y una persona joven que casi fue capturada por el culto de género, saltamos a la sección de comentarios del hilo para articular nuestras preocupaciones. Las preocupaciones se centraron en el continuo anonimato de los padres, su asociación con organizaciones, como GenSpect, que consolidan el concepto de identidad de género, y el mensaje de GenSpect de una mejor supervisión para los niños con disforia corporal, en lugar de poner fin a la medicalización de los cuerpos de los niños de manera total e inequívoca. No existe tal cosa como un poco de eugenesia y no existe tal cosa como «personas transgénero». Es una ficción corporativa.

Las que estábamos en el hilo, apoyando un análisis feminista, llamamos la atención a GenSpect por su apoyo al concepto general de personas «trans», por defender que existe tal cosa como la «transfobia» (un insulto que se está usando para silenciar a las mujeres que se resisten a su propio borrado), por sus afiliaciones con hombres en las industrias de investigación sexual que apoyan la desestigmatización de la pedofilia, por darles voz a personas que se autolesionan y aún reclaman identidades sexuales especiales y a pornógrafos, por entrevistar a hombres adultos que tienen autoginefilia y por la falta de un mensaje claro sobre lo que realmente están logrando políticamente contra la industria del género.

Este artículo no es para castigar a nadie por no estar en un lado u otro, o por no participar en «posturas de pureza», una expresión que se lanza a la cara de las personas que se aferran a la realidad de que todos somos u hombres o mujeres. Trato de que la gente reflexione sobre el panorama más amplio, que es todo lo que intento conseguir con mi trabajo.

En el PITT Substack de hoy, titulado, ¡Se trata de ganar!, un padre escribió: «Una vez que hayamos ganado y nuestros hijos estén a salvo, la mayoría de nosotros nos reincorporaremos a nuestra vidas cotidianas normales, seremos civiles otra vez».

¿Ganar para quién, pregunto? Las feministas y otras personas hemos estado aquí todo el tiempo, luchando junto a estos padres por sus hijos, exponiendo información, investigando, organizando protestas sobre el terreno en clínicas de género, rastreando clínicas de género, creando nuestros propios sitios web para conseguir información, escribiendo artículos, ayudando a que se aprueben proyectos de ley, organizando conferencias, todos nosotros colaborando como y con voluntarios, mientras trabajamos a tiempo completo, poniendo horas y horas de nuestro tiempo, para que ningún otro niño sea dañado y una vez que estos padres crean que sus hijos están a salvo, se despiden. Guau. Simplemente guau. El privilegio y la arrogancia que se ven en estos artículos son increíbles.

La actitud defensiva con la que los padres trataron las preocupaciones expresadas en los comentarios de PITT me hizo pensar que «ROGD Parent» («progenitor DGIR») se ha convertido en una identidad comparable, en su carácter especial, al padre de un niño «trans». Se está consolidando en una categoría intocable e incuestionable de victimismo en torno a la cual los padres están creando identidades que los hacen evitar pasar a la siguiente fase contra la industria del género. Han sido anónimos durante años, están protegidos por organizaciones, aplacados, se les ofrece consuelo y compasión, se les da un lugar para que puedan compartir sus historias de sufrimiento dentro de una comunidad de aliados esporádicos que se llaman a sí mismos críticos de género. Su dolor se ha convertido en un escudo contra cualquier interrogación.

Las propias organizaciones han ayudado a crear y consolidar las identidades de estos padres como heridos ambulantes. En lugar de ir más allá de su dolor hacia una resistencia política concreta que exija un cambio, estos padres están protegiendo el concepto de identidad de género mientras que al mismo tiempo piden un cambio gradual al llamar la atención sobre sus heridas y las de sus hijos. Estos progenitores son con mucha diferencia madres, al igual que los progenitores que solidifican las identidades de sus hijos como «transgénero».

Como me dijo un padre que participó en los comentarios sobre el PITT Substack después de que se cerraran los comentarios, «esta narrativa de víctima virtuosa está completamente ausente de cualquier sentido de responsabilidad por el impacto que sus acciones y la defensa de esta ideología dañina tienen en los demás. Niega la libre voluntad tanto de los niños como de los padres, y alimenta una narrativa preexistente de inocencia/pureza sin reconocer realmente el aspecto de búsqueda de poder que «ser trans» implica.

Algunos de los temas que surgieron en el hilo de comentarios en la publicación original de PITT de los padres fueron:

* Cómo te atreves a cuestionarnos, estamos sufriendo

*No hay otro grupo que tenga un mayor interés en este debate

* Solo otro padre que está pasando por esto puede entender cuánto hemos sufrido

* Tenemos un objetivo diferente al de otros que luchan contra la industria del género (somos especiales): nuestro objetivo es salvar a nuestros hijos.

* Los derechos de las mujeres no son nuestro problema: las feministas deben luchar sus propias batallas

*GenSpect es nuestro protector – ¿cómo te atreves a cuestionar sus motivos?

* Cualquiera que cuestione o critique la posición de GenSpect nos está atacando y son personas crueles, horribles y antipáticas.

*Indignación general

Algunas de las respuestas de mujeres con años de experiencia política como activistas, que han proporcionado a estos padres la información y el apoyo que necesitan para comprender lo que les está sucediendo a sus hijos fueron:

* No se puede consolidar el concepto de identidad de género y al mismo tiempo luchar contra él y luego esperar que los niños estén seguros.

* GenSpect no está haciendo mucho políticamente cuando lo que se necesita es una resistencia política organizada y estratégica al complejo tecnomédico y a las instituciones que impulsan la ideología de género.

*Los niños no están seguros si las mujeres no lo están. Dejar intacta la ideología de la identidad de género deja a las mujeres inseguras.

*La capitulación y la súplica a la ideología y a los medios de comunicación que la impulsan, está haciendo más daño a largo plazo a todos, incluidos los niños.

* La resistencia efectiva permite la crítica, especialmente cuando es en respuesta a un artículo publicado públicamente sobre estrategia política.

* La crítica debe conducir a la autorreflexión, no a una postura defensiva.

* También nos preocupamos por los niños, no solo por los tuyos, sino también por los niños que en el futuro serán llevados a la medicalización a menos que toda la ideología sea expuesta por la mentira que es y se acabe.

* Los niños se ven perjudicados por las mentiras de que algunos niños podrían necesitar medicalización para sus sentimientos.

* Los niños se ven perjudicados por la idea de que el sexo de cualquier persona debe ser mutilado por su identidad.

*La capitulación a la ideología de género crea una atmósfera para que aquellos que se resisten a toda la estrutura de la «transición» sean vistos como extremistas.

Las mujeres comentaron durante dos o tres días. Aunque muy intenso, el hilo de comentarios en su totalidad era rico en diferentes perspectivas, sobre las que se podrían haber reflexionado durante mucho tiempo, lo que podría llevar a un cambio constructivo. Volví el día después de hacer mi último comentario para reflexionar un poco yo misma y todo el hilo había desaparecido. Me quedé en shock. Entiendo la necesidad de cerrar los comentarios en un momento determinado, pero aquellos que manejan los comentarios obviamente no pudieron soportar disidencia alguna a sus puntos de vista y lo eliminaron todo.

Uno de los comentaristas afortunadamente había dejado su navegador abierto y me envió todo el hilo esta mañana, que incluyo en un enlace en la parte inferior de este artículo, para su vuestra reflexión. Creo que no hay manera de evitar el conflicto y la polémica en la vida. Como mujeres, estamos socializadas para evitarlos a toda costa, pero a menudo es valioso trabajar en ello en lugar de tratar de suprimirlo.

Nadie tiene el monopolio del sufrimiento. Nuestra sociedad está siendo puesta patas arriba. Las mujeres están siendo borradas en el lenguaje y la ley, amenazadas con perder el trabajo, aislamiento social, violación y muerte. Algunas mujeres ya han sido violadas en prisión por hombres que dicen ser mujeres. Los niños están siendo drogados, esterilizados y mutilados. La unidad es más fuerte que la separación y decir la verdad consistentemente es el único antídoto contra la enorme mentira de que existe tal cosa como una persona «trans». Es mi más sincera esperanza que las mujeres encuentren en sí mismas la fuerza para sobreponerse a sus miedos y comiencen a decir la verdad hasta que decir la verdad no parezca extremismo.

Aquí está el artículo original sobre el Pitt Substack y el hilo de comentarios para cualquiera interesada en leerlo y reflexionar sobre el panorama cambiante en la guerra contra la industria del género:

 

https://docs.google.com/document/d/15AD98rcB5w2U2eQ1MaE-muirqv0T1fcxIA70qKT7s1k/edit?usp=sharing

Artículo original

PITT Substack

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