Política mexicana condenada por “violencia de género” tras llamar “hombre” a un diputado travesti

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de México (TEPJF) condenó a la diputada Teresa Castell por “violencia de género” hacia un político que se dice trans, Salma Luévano, por referirse a él como “hombre”. Este incidente se produce poco después de la noticia de que un ex congresista había sido condenado de manera similar por exactamente el mismo “delito” contra Luévano.

Lo ocurrido con Castell se remonta a marzo de 2023, cuando Luévano, un diputado de Movimiento Regeneración Nacional, conocido como Morena y actualmente en el poder, la denunció ante el Instituto Nacional Electoral por referirse a él como “un hombre” en YouTube y X (antes Twitter). Dos meses después, el Tribunal Electoral emitió un fallo en el que manifestaba que Castell había sido declarada culpable de “violencia política de género”, una condena que fue confirmada por unanimidad la semana pasada.

El fallo recoge que las expresiones de Castell constituyeron “violencia política contra las mujeres por razón de género debido a diversas manifestaciones realizadas en el canal de YouTube (…) y diversas publicaciones realizadas en [su] perfil de Twitter… en contra de las mujeres trans y de una diputada federal”.

Como castigo, Castell deberá realizar un curso sobre violencia política, tanto contra las mujeres por razón de género, como contra las personas LGBTTTIQA+. También debe ofrecer una disculpa pública y publicar un extracto de la sentencia en su cuenta de X.

Además, será inscrita en el Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia Política contra las Mujeres en Razón de Género del Instituto Nacional Electoral, registro que fue creado para proteger a las mujeres políticas de la violencia política. Su sentencia también quedará registrada en el Catálogo de Sujetos Sancionados en los Procedimientos Especiales Sancionadores de la página web de la Sala Especializada del Tribunal Electoral.

De acuerdo con su sentencia, Castell ha publicado sus disculpas en X.

“Se ofrece una disculpa a Salma Luévano Luna, porque las expresiones que emití en un programa de YouTube, y en mi perfil de Twitter, estas últimas en colaboración con Óscar Limeta Meléndez, fueron ofensivas, estereotipadas y generaron violencia política contra su persona en razón de género”.

Aunque se vio obligada a disculparse, Castell publicó una aclaración inmediatamente después.

“Mero trámite. Nos vamos a instancias internacionales. ¿Lo bueno? MILLONES DE MEXICANOS ya voltearon a ver qué es la ideología de género y empiezan a saber los peligros para la MUJER y la NIÑEZ. Unas disculpas OBLIGADAS no tienen valor, y todos saben que soy OBLIGADA… Nada es para siempre”, escribió.

En declaraciones a Reduxx, la diputada Castell dijo que su condena tenía un lado positivo, ya que sentía que los mexicanos empezaban a ser conscientes de los peligros de la ideología de género.

“El pueblo de México está empezando a darse cuenta de lo que está pasando, que no es un simple “pues se vistió de mujer y quiere que lo llamemos por un nombre femenino”. No, va mucho más allá de vestirse de mujer. Son nuestros derechos, son nuestras conquistas y son nuestras libertades que hoy se las están apropiando, que hoy las están usurpando y que tenemos que poner un alto”, dijo.

“No es una lucha de mujer contra mujer y de hombre contra hombre. Aquí estamos librando una batalla totalmente desigual e injusta: es una lucha de mujeres contra hombres que se creen, se sienten o se disfrazan de mujeres”.

Castell continuó explicando que los recientes esfuerzos de los transactivistas para perseguir los incidentes de lo que llaman discurso de odio han resultado “contraproducentes” a los ojos del público, y se está examinando con más detalle la veracidad del “genocidio trans” que, según ellos, está teniendo lugar.

“En estos últimos meses han muerto varios trans, y [los activistas] querían culparme a mí por mi “discurso de odio”. Me escriben “asesina” en el Congreso y montan muchos escándalos. Pero al final, lo único que han demostrado es que son muertes ocasionadas o entre ellos mismos o por el estilo de vida que llevaban”, dijo Castell.

“El problema con ellos es que llaman a todo ‘discurso de odio’. Pero bueno, yo no he parado de decir que la verdad no es odio. Lo que ellos odian, realmente, es la verdad”.

Laura Lecuona, responsable de WDI México y autora de Cuando lo trans no es transgresor: Mentiras y peligros de la identidad de género, elogió a Castell por mostrarse firme en su oposición a la ideología de género.

“Teresa Castell no es la única diputada que no comulga con la doctrina transgenerista, pero sí es la única que se atreve a decirlo en voz alta, sin miedo a las consecuencias”, dijo Lecuona a Reduxx.

Castell no fue el primer blanco de Luévano, que tiene antecedentes bien documentados en la denuncia de sus adversarios políticos.

En abril de 2022, denunció al diputado federal Gabriel Quadri por “violencia política contra las mujeres en razón de género y violencia contra las personas LGTBQ” por 11 publicaciones que Quadri hizo en X.

El tribunal concluyó que Quadri había cometido violencia política contra las mujeres por llamar “señor” a Luévano y lo condenó a tomar dos cursos, uno sobre violencia política contra las mujeres en razón de género y otro sobre violencia contra las personas LGBTQ. También se le exigió que publicara una disculpa pública a Luévano y que se abstuviera de realizar “actos que generen violencia o discriminación” hacia cualquier persona.

Más recientemente, el exdiputado Rodrigo Iván Cortés también fue condenado por “violencia política de género”, por publicaciones en X y Facebook en las que se refería a Luévano como un “hombre que se autodenomina mujer”.

Luévano presentó una denuncia contra Cortés, argumentando que 9 publicaciones en X y Facebook violaban su supuesto derecho a ser “reconocido como mujer”. Cortés también fue acusado de “violencia política de género” porque Luévano es diputado en el Congreso mexicano.

Tras su condena, la Sala Superior le impuso una multa de 1.130 dólares (1.045 euros) y ordenó a Cortés publicar una disculpa diaria en sus cuentas de redes sociales durante 30 días.

A Cortés también se le ordenó tomar un curso sobre “violencia política de género” y fue inscrito en el Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia Política contra la Mujer.

Luévano celebró el fallo contra Castell en las redes sociales.

“¡Otro golpe más a la ultra derecha y a la transfobia! Ninguna libertad de expresión debe atentar contra los derechos de las personas, por lo que malgenerizar e invalidar la identidad de una mujer trans es VIOLENCIA y debe ser castigada”.

Luévano no es el único diputado que se dice trans en el Congreso de México, y su compañero del Partido Morena, María Clemente, es igualmente conocido por atacar a quienes se oponen a la ideología de género.

Artículo publicado en Reduxx

 

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