Abdul Ezedi: el sospechoso del ataque con ‘ácido’ de Londres llegó a Gran Bretaña escondido en un camión

Cronología de Abdul Ezedi: el sospechoso del ataque con ‘ácido’ llegó a Gran Bretaña en la parte trasera de un camión en 2016, fue condenado por delito sexual en 2018, pero en 2022 se le dio permiso para quedarse en el Reino Unido

La policía sigue buscando a un presunto culpable de un ataque químico que mutiló a una madre y a sus dos hijas.

La policía está a la búsqueda de Abdul Shokoor Ezedi, de 35 años, acusado de llevar a cabo un ataque «selectivo» contra una madre y sus dos hijas, de tres y ocho años, el miércoles por la noche en Clapham, al sur de Londres.

La policía metropolitana ha instado a la población a mantenerse alejada del «peligroso» Ezedi, que también resultó herido en el horror consiguiente, con imágenes de CCTV publicadas anoche en las que se le ve con graves quemaduras en la cara.

Esto es todo lo que sabemos del sospechoso Ezedi desde que llegó a Gran Bretaña.

2016
Se ha sabido recientemente que Ezedi es un refugiado afgano que llegó ilegalmente a Gran Bretaña en la parte trasera de un camión. Se le denegaron dos solicitudes de asilo.

Se sabe que vivió en hoteles y centros de reinserción social en mal estado desde su llegada de Afganistán.

No se le ha visto en su domicilio de Newcastle desde hace unos seis meses, según han declarado sus vecinos a MailOnline.

La última vez que se supo de él vivía en una casa adosada compartida en Dilston Road, en la zona de Arthur’s Hill de la ciudad.

La policía busca a Abdul Shokoor Ezedi, de 35 años, acusado de llevar a cabo un ataque «selectivo» contra una madre y sus dos hijas.

 

Los vecinos dijeron que la casa tenía un gran movimiento de inquilinos y pocos se acordaban de él.

MailOnline ha revelado esta noche que Ezedi ha vivido más recientemente en la zona de Byker, en Newcastle, en un albergue de la calle Wilfred de la ciudad.

El albergue está gestionado por la Tyne Housing Association, cuyo objetivo es encontrar un hogar para las personas sin hogar o vulnerables.

Un residente declaró: «Se le veía pasear durante el día, normalmente solo, y no recuerdo haberlo visto nunca con esposa o pareja».

Diputados conservadores han pedido que se deporte a todos los solicitantes de asilo que cometan delitos en Gran Bretaña y que el Gobierno reforme sus políticas tras el terrible ataque.

El ex ministro de Inmigración, Robert Jenrick, ha declarado que espera que el ministro del Interior lleve a cabo una «revisión detallada» de cómo se concedió asilo a Abdul Ezedi.

Jenrick, que abandonó el Gobierno el año pasado tras impulsar un enfoque más duro al plan Ruanda, ha declarado al programa Today de Radio 4 de la BBC que el caso plantea «preocupaciones muy serias».

2018
Dos años después de que se le denegara el asilo, Ezedi fue condenado por un delito de agresión sexual/exhibicionismo en el Tribunal de la Corona de Newcastle.

Se declaró culpable de un cargo de agresión sexual y otro de exhibicionismo, según ha confirmado la Fiscalía de la Corona.

Fue condenado el 9 de enero de 2018 a nueve semanas de cárcel con suspensión de la pena durante dos años por la agresión sexual.

Se le impusieron 36 semanas de prisión a cumplir de forma consecutiva por el delito de exhibicionismo, que también se suspendieron durante dos años.

2020
Ezedi termina su orden de trabajo no remunerado y se anula la supervisión de libertad condicional.

2021-22
Se cree que a Ezedi se le concedió asilo en una apelación posterior, a pesar de sus antecedentes penales, tras conseguir que un sacerdote diera fe de que se había convertido al cristianismo.

Dijo que estaba «totalmente comprometido» con su nueva religión.

El sospechoso apareció posteriormente en un supermercado Tesco de Caledonian Road, en Islington, vestido con una sudadera negra con capucha y una camiseta azul el 31 de enero a las 20.48 horas.
Abdul Shokoor Ezedi logró atravesar Londres en poco más de una hora

Nigel Farage declaró a MailOnline: «Es una gran llamada de atención. Debería haber sido expulsado tras la primera solicitud de asilo’.

Ezedi dijo que su vida correría peligro si regresara a Afganistán.

31 de enero de 2024: 19.25
En Lessar Avenue, cerca de Clapham Common, en el sur de Londres, un hombre fue visto en las imágenes de CCTV corriendo alrededor de un coche que estaba parado en medio de la calle.

En las angustiosas imágenes de la escena se veía a la madre, de 31 años, y a su hija, de ocho, de pie delante del coche del hombre, llevándose las manos a la cara.

Entonces se vio al sospechoso conducir deliberadamente hacia la madre, atropellándola antes de salir del coche para sacar a una niña de tres años del asiento trasero.

Testigos aterrorizados describieron al sospechoso lanzando a la niña «como un muñeco de trapo» por encima de su cabeza y estrellarla contra el suelo.

Los forenses en la escena del crimen toman imágenes del lugar cerca de Clapham Common

Las tres víctimas se encuentran entre los diez heridos, ocho de los cuales fueron trasladados al hospital tras el terrible incidente en el sur de Londres, dijo la policía.

Se oyó a la mujer gritar «mis ojos, mis ojos» mientras los vecinos corrían a ayudarla.

Se sospecha que el hombre atacó a la madre y a sus dos hijas, de tres y ocho años, con una sustancia alcalina desconocida.

Tanto la madre como su hija de tres años sufrieron «lesiones que les cambiarán la vida».

La niña mayor, que iba vestida con el uniforme del colegio, sufrió contusiones y quemaduras. Las tres permanecen ingresados en el hospital.

Un testigo describió las terribles lesiones de la madre: «Tenía los labios completamente negros. Tenía la cara quemada, como si se la hubieran arrancado».

Tras el brutal ataque, el sospechoso intentó huir en su coche, pero chocó contra un vehículo estacionado. Después huyó a pie en dirección a Clapham Common.

Un circuito cerrado de televisión cercano lo captó corriendo por las calles vecinas con tanta prisa que tropezó con un badén y luego con un bordillo.

El Superintendente de la Policía Metropolitana, Gabriel Cameron, dijo que se cree que el hombre y la mujer se conocen.

31 de enero de 2024: 20.48 horas
El sospechoso apareció más tarde en un supermercado Tesco en Caledonian Road, Islington, vestido con una sudadera con capucha negra y una camiseta azul.

Es el último avistamiento conocido de Ezedi, menos de dos horas después del ataque.

La policía difundió anoche la instantánea de la cámara de seguridad.

La imagen muestra a Ezedi con lo que parecen ser lesiones importantes en el lado derecho de la cara. Esto lo hace inconfundible», dijo el superintendente Cameron.

«Si ven a Ezedi, llamen al 999 inmediatamente. NO se acerquen a él».


Los ataques con ácido en Londres aumentan un 45% en un año
Los ataques con ácido han aumentado en Londres un 45% en un año, según muestran las cifras de la Policía Metropolitana. Se han registrado 107 ataques en 2022, frente a los 74 de 2021.

Los datos fueron publicados por la organización benéfica Acid Survivors Trust International (ASTI) tras una solicitud de libertad de información.

En total, la policía de Inglaterra y Gales registró 472 delitos violentos y robos con sustancias corrosivas hasta marzo de 2023, según la Oficina Nacional de Estadística (ONS).

En el periodo de 12 meses anterior se registraron 525. Los datos se publican anualmente y solo se remontan a marzo de 2020, cuando comenzaron los registros actuales.

El Ministerio del Interior comenzó a recopilar datos sobre algunos delitos que involucran sustancias corrosivas a partir de abril de 2019 como parte de una promesa del gobierno para abordar tales ataques.

Las cifras hasta marzo de 2023 excluyen los informes que se pudieron haber hecho a la Policía de Devon y Cornwall porque no han podido proporcionar datos debido a problemas con un nuevo sistema informático.

Artículo original

 

4 comentarios

  1. Completamente de acuerdo con Pilar. Las decisiones de concesión de asilo, rebajas de penas, etc. con antecedentes de agresiones sexuales que parecen aplicar protocolos automáticos deben tener consecuencias para los responsables. Administrativas, políticas y penales si es preciso. Porque ante daños irreversibles no bastan lamentos o el «vamos a revisar».

  2. La solidaridad no está reñida con el respeto a unas normas mínimas de convivencia y a las leyes del lugar de acogida. No entiendo que se permita seguir en un país a quien hace cosas así, y con esa trayectoria. ¿Por qué no se les exige un compromiso y unas responsabilidades para permanecer y no ser retornados?
    Gracias, Nuria, por todo tu trabajo.

    1. Pienso lo mismo. Llegamos a un punto en que ya creo que se están riendo de nosotros. Y nosotros nos dejamos.
      Gracias por tus palabras, Pilar. Un abrazo.

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