
Mientras las calles de Belfast ardían la semana pasada con protestas contra la inmigración, entre bastidores un grupo de espías, expertos en manipulación y militares desplegaba las «artes oscuras» para intentar calmar las tensiones.
El nombre de esta unidad secreta de propaganda gubernamental que intenta manipular los acontecimientos suena como una inocua operación administrativa: la Unidad de Investigación, Información y Comunicaciones, o RICU.
Pero ese anodino nombre forma parte del camuflaje deliberado de un organismo que utiliza el engaño y las artimañas para intentar gestionar los «retos» del multiculturalismo.
Sus técnicas van desde plantar noticias en los medios, utilizar agentes encubiertos para depositar flores en el lugar de atentados terroristas e incluso, en un caso, enviar a un grupo pop a cantar canciones anti extremistas en colegios musulmanes.
La unidad, compuesta por 22 personas, fue creada en 2007 por el fallecido Charles Farr, un antiguo agente del MI6 (el servicio de inteligencia británico, nota de la traductora), como parte de la estrategia contraterrorista «Prevent».
Inspirada en el Departamento de Investigación de la Información (IRD), una unidad de propaganda creada por el Gobierno de Attlee en 1948 para difamar a comunistas y otros opositores políticos, la RICU opera desde la sede del Ministerio del Interior en Westminster.
Aunque su propósito original era vigilar y contrarrestar la difusión de la propaganda de Al Qaeda y revisar el lenguaje utilizado por los funcionarios públicos al describir el terrorismo, sus tentáculos se extienden ahora mucho más allá de Whitehall (calle del centro de Londres que alberga numerosos ministerios, nota de la traductora), hasta el punto de que sus críticos afirman que corre el riesgo de asfixiar la libertad de expresión.
Cuando las turbas tomaron las calles de Irlanda del Norte la semana pasada tras el apuñalamiento de Stephen Ogilvie (artículo en español), presuntamente a manos de Hadi Alodid, un solicitante de asilo sudanés de 30 años, la RICU entró en acción para asesorar a la policía de la provincia sobre cómo «controlar la narrativa».


Una fuente afirmó: «Están colaborando con la unidad de inteligencia C3 del Servicio de Policía de Irlanda del Norte para identificar a quienes publican en Internet «llamamientos a la protesta» en Belfast y otras zonas, además de transmitir mensajes estratégicos a la policía para que los manifestantes sean retratados como matones despiadados, en lugar de activistas, y así lograr un cambio de comportamiento».
La fuente afirmó que la unidad también había estado asesorando a la policía de Southampton tras el horrible asesinato de Henry Nowak a manos de Vickrum Digwa (artículo en español), quien falsamente alegó que había sido víctima de abuso racial y que había actuado en defensa propia, diciendo: «La RICU se aseguró de que el equipo de enlace que trataba con la familia estuviera bien informado».
También se ha afirmado que la unidad interviene para redactar las declaraciones de las familias de las víctimas de incidentes potencialmente relacionados con el racismo, con el fin de evitar que sus comentarios agraven aún más las tensiones.
La fuente añadió: «Se puede ver su rastro en todas las declaraciones publicadas por las familias de las víctimas en estas situaciones tan delicadas; suelen tener un tono muy similar».
Sin embargo, muchos expertos de Whitehall consideran que la RICU está «fuera de control», después de que el año pasado respaldara una recomendación del Ministerio del Interior para que la policía registrara más «incidentes de odio no delictivos», esas controvertidas medidas subpenales utilizadas para impedir que la gente haga referencia a temas de raza, religión, orientación sexual o discapacidad.
Los ministros finalmente cedieron a la presión y eliminaron estas medidas (artículo en español), ordenando a la policía que dejara de registrar las disputas cotidianas y las peleas en línea.
La unidad también afirmó que la extrema derecha estaba explotando la prevalencia de bandas de captación sexual en las comunidades pakistaníes para avivar el odio contra las comunidades musulmanas.
Tiene una larga historia de «manipulación encubierta», en palabras de un experto, de «los pensamientos de la gente» en momentos de crisis, actuando rápidamente tras incidentes terroristas como los atentados del Puente de Londres en 2017. Ocho personas murieron cuando una furgoneta arrolló a peatones en el Puente de Londres y los tres ocupantes corrieron hacia un mercado cercano y comenzaron a apuñalar a la gente.


Inmediatamente después de la atrocidad, agentes encubiertos de la RICU repartieron flores en la zona, con el objetivo de perpetuar una atmósfera de «dolor» en lugar de «ira» antimusulmana.
Se cree que un equipo en una furgoneta camuflada también recorrió la zona pegando en las paredes carteles con hashtags como #TurnToLove, #ForLondon y #LoveWillWin (#EligeElAmor, #PorLondres, #ElAmorGanará).
De manera similar, después de que el cooperante británico Alan Henning fuera decapitado por el Estado Islámico en Siria en 2014, la RICU utilizó una «operación de tapadera» creada especialmente para filtrar a los medios la imagen de una mujer con hiyab de la Union Jack.
Y en un caso particularmente extraño, la unidad financió en secreto a una boy band en 2016 para que realizara una gira por zonas musulmanas de Gran Bretaña cantando canciones con mensajes antirradicalización. El trío pop británico-estadounidense, conocido como Mr Meanor, visitó colegios de Sheffield, Mánchester y Runcorn.
Entre ellos se encontraba el Parrs Wood High School de Mánchester, donde se descubrió que un antiguo alumno había viajado a Siria.
Entre las canciones interpretadas por el grupo se encontraba «Think About It», que incluye referencias a los atentados terroristas del 11-S en Nueva York en 2001 y a los atentados del 7-J en Londres en 2005.
La letra dice: «Veo estos hashtags toda la noche, enciendo la tele y algo más no va bien, más gente desaparecida, no sé cómo dormimos por la noche. Lo que espero es que podamos llevar una vida plena, el 11-S cambia nuestra forma de ver estas cosas, la gente quiere aterrorizar, y el 7-7 dejó tras de sí más vidas destrozadas ante nuestros ojos».
En junio de 2017, Darren Osborne, un recién convertido a la ideología de extrema derecha, embistió con una furgoneta blanca contra una multitud de peatones cerca de la mezquita de Finsbury Park, en el norte de Londres, matando a una persona e hiriendo a diez. Los informes de la época indicaban que Osborne había sido reducido y golpeado por personas en el lugar, hasta que un imán les pidió que pararan.
Más tarde se supo que los informes sobre el imán pacificador se habían originado después de que una mujer llamada «Gabbie» se acercara a los periodistas en el cordón policial, dijera que trabajaba para una empresa llamada «Horizon PR» y se ofreciera a presentarles a un tercero que «destacó ante los periodistas el papel que había desempeñado el imán de la mezquita al proteger a Osborne hasta que pudo ser entregado a la policía».
La historia fue obra de una agencia llamada Breakthrough Media, que había sido pagada por la RICU.
Las huellas de la unidad también estaban por todas partes en el hashtag #WeStandTogether (#NosMantenemosUnidos), que apareció en Twitter poco después y que fue compartido por prominentes políticos, mandos policiales y el Cuerpo de Bomberos de Londres.
La RICU utiliza con frecuencia las redes sociales de esta manera para infiltrarse en las conversaciones en línea de las «comunidades objetivo».
Sin embargo, según Sir William Shawcross, quien publicó una revisión de Prevent en 2023, la unidad parece más interesada en atacar a la extrema derecha que a los islamistas extremistas.
Sir William escribió: «El listón de lo que la RICU incluye en cuanto al islamismo parece ser relativamente alto, mientras que el listón de lo que incluye en cuanto a la extrema derecha es comparativamente bajo».
A modo de ejemplo, en 2023 la unidad identificó hábitos de consumo televisivo que, en su opinión, indicaban que alguien podía ser susceptible de adoptar opiniones de extrema derecha. Entre ellos se encontraban Great British Railway Journeys, de Michael Portillo, The Thick Of It y Yes Minister, todos ellos de la BBC (el primero es un documental de viajes en tren por el Reino Unido presentado por un ex ministro tory, el segundo es una comedia satírica negra británica sobre la política y el tercero es una comedia de los 80 sobre un ministro británico, nota de la traductora). Las obras de Shakespeare, Chaucer y Milton fueron descritas como «textos clave» de interés para «nacionalistas/supremacistas blancos».
El Sr. Portillo, exministro conservador, reaccionó ante el informe filtrado diciendo: «¿Por qué los altos funcionarios, al menos, no intentan impedir que estas cosas salgan a la luz y avergüencen a los ministros del Gobierno?».
El profesor Anthony Glees, experto en seguridad, respondió: «La unidad que elaboró este informe se llama RICU.
Tiene su sede en el Ministerio del Interior, pero se encuentra en esa especie de zona gris entre lo que hace el Ministerio del Interior y lo que debería hacer el servicio de seguridad MI5. O lo que solía hacer la Special Branch antes de convertirse en la policía antiterrorista».
La unidad también ha citado artículos de los periodistas de The Spectator Rod Liddle y Douglas Murray como contribuyentes a «opiniones negativas sobre el islam y los musulmanes a través de las páginas de publicaciones mayoritarias».
También citó un libro sobre las bandas de violadores de Rotherham y el trabajo del periodista de The Mail on Sunday Peter Hitchens, y un documento de la RICU de 2019 describía al exministro del Gabinete Sir Jacob Rees-Mogg como una de las figuras «asociadas con audiencias simpatizantes de la extrema derecha y el Brexit».
Sir Jacob acusó a la RICU de «malgastar esfuerzos en políticos electos, desviando escandalosamente recursos de los malhechores».
Cuando se le preguntó el año pasado al secretario de Defensa, Dan Jarvis, que en aquel momento era ministro de Seguridad, sobre la unidad y sobre su afirmación de que la extrema derecha estaba explotando el escándalo de las bandas de violación de menores, dijo: «Se elaboran muchos documentos en todo el Gobierno que no se implementan y no constituyen política gubernamental».
Un portavoz del Ministerio del Interior declaró: «La RICU proporciona análisis sobre el uso extremista de la propaganda y la explotación de Internet para informar al sistema contraterrorista del Reino Unido. No podemos comentar sobre sus operaciones».

